miércoles, 27 de mayo de 2015

El Regreso de los Abuelos


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Los abuelos decidieron regresar a su poblado, como estabamos en vacaciones queriamos acompañarlos, nos fuimos en la canoa y seguiamos descubriendo cosas fascinantes.  Llegamos a un caserio y caminamos en medio de la selva, dormimos una noche en el poblado indigena.  Nos despertó el sol junto con la algarabia de los animales de la selva, especialmente la guacamaya.  La siguiente noche dormimos en la lancha, luego llegamos a un pueblo llamado Santiago, y nos despedimos de nuestro padre y su acompañante Tashpuria.  El abuelo fue nuestro guía ya que conocía muy bien el lugar porque ha vivido los últimos treinta años  y conocía cada casa, todos los habitantes y amaba esa selva, aqui he vivido y aqui quiero morir.

El Collar de Dientes de Jaguar



Organizamos un paseo familiar al poblado Ticuna, llamado Bellavista, en medio del río mi padre paro y dijo: aquí es el límite de tres países, Colombia, Brazil y Perú.  Nos divertíamos viendo los animales que encontrabamos y preguntábamos sus nombre.  Llegamos al poblado era muy limpio y tenía luz eléctrica, vendían muchas artesanías que fabricaban los indios, pinturas, esculturas, etc.  Nashi se puso un collar de dientes de caimán y se probaba distintos collares hechos de dientes de diversos animales, los indígenas creen que así tienen poderes de cada animal.  

El curaca lo vio muy entusiasmado que le prestó su collar de colmillos de jaguar, y empezó hacer la mímica en trepar a los árboles.  Mi padre me compro uno de dientes de jabalí porque representaba la rebeldía y la fuerza.  Allí no se negocia con dinero, sino con cosas, pues a ellos les interesan las botas de caucho, camisas y pantalones.
  
Cuando partimos los niños ticunas nos hicieron una calle de honor y nos despidieron con una sonrisa.
 

Mi Selva y la Selva de los Otros


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Salí con mi padre en las excursiones con los turistas, me divertia viendo una boa constrictor doméstica en el cuello de las personas, mientras se tomaban fotos, gritaban cuando pisaban un palo porque pensaban que era una serpiente.  En las noches cazábamos caímanes pequeños, se los llevábamos a la lancha y los veía llenos de curiosidad y miedo, luego soltabamos los animalitos, con el tiempo deje de reirme de ellos porque me daba verguenza.  Un día vi en la televisión una película sobre Nueva York y esa si me pareció una selva peligrosa con edificios más altos que las ceibas, ese hormiguero humano, además habría ladrones y extraños y viajar en ese tren subterráneo era más peligroso que ir en canoa por el Amazonas.  Pensé me puedo perder más facil en esa selva que en la mía.  Ellos están cómodos en su selva y yo en la mía.

lunes, 25 de mayo de 2015

La Maloquita

Cuando compraron el lote para la casa estaban felices porque construirian la casa la cual la llamaron maloquita, estaban todos reunidos, hablaban de todo lo que iban hacer, se reian. Pensaba como iba hacer la casa, enumeraba cada una de las partes de la casa como; los pilotes serán de arrayán, el techo de palma de caraná, con amarres de bejuco yaré... y eso tomaría mucho tiempo en construirla. La abuela le dijo que los parientes indígenas vendrian a ayudarte. Empezó a comprar las cosas y los obreros empezaron la construcción, ponian los cimientos de la maloquita, las puertas y entre todos pintaron las ventanas. Se les acabó el dinero, las paredes quedaron a la mitad y faltaba el techo. Tenía muchos planes para decorar su espacio, se imaginaba verla terminada.

El Caimán y la Garza

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Mi padre llevaba unos turistas y se paró en la finca de su comadre y le mostró a los turistas un árbol de caucho de donde se saca la resina de làtex, saco un poco de leche  de látex de la corteza del árbol  he hizo una bolita que rebotaba en el piso. Hacía un día maravilloso.  

Regresamos desde lejos divisé unas garzas rosadas, tenian largas patas, no vieron un caimán que se deslizaba suavemente y atrapó a una de ellas y quedó un reguero de plumas y una mancha roja sobre el río.  Estaba angustiada al ver esto, mi padre me dijo que siempre seguirás viendo esto, que unos animales se alimentas de otros es la llamada cadena de alimentación. Las garzas se comen los peces, nosotros nos comemos los pollos o el ganado.  Hace muchos años el hombre también formaba parte de la cadena alimenticia de otros animales.  Así tiene que ser, si no hubiera quien controlara la población de garzas, pronto serían demasiadas.

Las Pirañas


 

Cerca de la isla donde vivian, habitaban los carneros, son peces rarísimos que en ocasiones causa la muerte a las personas.  También habitaban otros peces llamados las pirañas,  cuando iba a pescar sacó uno que se asusto al ver la boca tan grande para ese pez tan pequeño y esos dientes afilados y cortantes como cuchillos. Son animales terribles se pueden comer cualquier animal en minutos hasta dejarlo solo en los huesos.  Mi madre me tranquilizo pues estaba asustada. Las pirañas son importantes para los rios porque son los carroñeros, limpian los rios de animales muertos. También son útilies porque utilizan sus mandibulas para hacer navajas, hebillas para el pelo.

sábado, 9 de mayo de 2015

El Dosel


Los turistas extranjeros lo contrataban para que los llevara a diversos sitios de la región.  Cuando no tenía que ir a la escuela lo acompaña en los viajes y algunas veces pasan la noche en la selva. Salieron los cuatros hacia el Parque Amacayacu, llevo al perro Brujo y lo dejaran amarrado en la canoa por seguridad.  Llegaron al dosel y lo primero que vio fue un gran árbol de ceiba tiene unas grandes aletas que se apoyan en la tierra, estas se usan como señales a distancia cuando están perdidos, son los radios y teléfonos de las selvas, su sonido se oye desde muy lejos depende de los golpes que se le dan. Estos árboles llevan más de trescientos años creciendo.  Miraba la selva desde la altura y contemplaba el dosel, una sombrilla gigante que forma el follaje de los arboles más altos. Llegué al mirador la selva  vista desde allí era un inmenso tapete verde.  Luego se animó mi madre y también subió tomándose todo su tiempo, luego subió mi padre, sin señales  de fatiga, luego amarrados a una cuerda aérea que iba sobre las cabezas recorrieron el puente. Luego para bajar a tierra fue cosa de unos segundos siempre protegidos con un arnés se deslizaron por la soga y llegaron al suelo y volvieron a Puerto Nariño.